
Cómo ajustar la temperatura en el baño
Cuando eliges lámparas infrarrojas resistentes al agua, es tentador optar por las de mayor potencia disponible. Pero en realidad no funciona así. Lo importante es adaptar la temperatura al tamaño real del espacio.
Piensa en tu baño: hay vapor en el aire y los azulejos o piedras frías bajo tus pies, lo que hace que se absorba todo el calor del ambiente. Esa es la batalla que debes librar.
¿Cuánta potencia necesitas realmente?
Si tienes un baño muy pequeño, de menos de 4 m², no es necesario convertirlo en una sauna. Una sola lámpara de entre 250 W y 400 W es suficiente. Lo importante es que el calor llegue directamente a tu piel tan pronto como entres en el baño.
Para baños de tamaño mediano (aproximadamente 4 m² a 8 m²), necesitarás una lámpara de entre 600 W y 1000 W. Un consejo profesional: no pongas toda esa potencia en una sola lámpara. Distribúyela entre dos o tres lámparas. De esta manera, el calor se distribuirá uniformemente, evitando que haya zonas demasiado calientes mientras tus pies siguen estando fríos.
Y luego están los baños grandes. Si el área es de más de 8 m², necesitarás una lámpara de 1200 W o más. Pero ten cuidado: revisa siempre tu cuadro eléctrico. Si conectas demasiadas lámparas de alta potencia en el mismo circuito, podrías encontrarte con un interruptor automático desconectado en pleno enero.
El problema de la resistencia al agua
Dado que estas lámparas se encuentran en zonas inundables, deben estar bien selladas. Usamos vidrio de cuarzo y sellos especiales para evitar que entre el vapor.
Sin embargo, existe un pequeño problema: como la lámpara está sellada, parte del calor se queda atrapado dentro de ella. Si no hay forma de que el calor salga, esto puede acelerar el desgaste del filamento. Es el costo que hay que pagar para mantener los componentes electrónicos secos.
Ahorro en la factura de electricidad
Las lámparas infrarrojas son geniales porque calientan casi de inmediato. No es necesario esperar veinte minutos a que se caliente un radiador.
Por eso, no dejes las lámparas encendidas todo el tiempo. Utiliza un temporizador o un sensor de movimiento. No tiene sentido dejar encendida una lámpara de 1000 W durante una hora en un espacio pequeño. Basta con encenderla durante tres minutos para eliminar el frío del aire, y luego dejarla apagada. Simple.